Bueno, pues ayer fue MPDT (Mi Primer Día de Trabajo). Y, chica, qué decepción. Otra más. No me extraña que digan que el trabajo realiza al hombre. Natural, el Hombre —así, como género— siempre ha sido feliz con mecanismos sencillos: un trabajo, la esclavitud, las violaciones en masse, la bomba atómica... Pero la mujer es otra cosa. O por lo menos Una Mujer Como Yo.
A mí, para hacerme feliz, no me des un puesto de trabajo. A mí, para hacerme feliz, dame un dúplex. O sea, entre un pabellón de caza en la ribera del Rhin tipo Castillo de Pommersfelden y un empleo fijo, a mí, la verdad, como que el pabellón de caza me realiza mucho más. Pero vamos, de aquí a Lima, dónde va a parar.
Supongo que ya es demasiado tarde para echarme atrás y que, además, estos son Esos Pequeños Tributos que Una Mujer como Yo tiene que rendir al mundo, a la sociedad y a sus hierofantes —o sea, esa pandilla de maricas llamada periodistas— si quiere ser Contemporánea. Y también está muy bien eso de sentirse útil, los objetivos y todo eso...
Aunque, francamente, para sentirse útil, pero útil de verdad, queridos míos, nada mejor que la donación de una propiedad inmobiliaria a Una Servidora. Es un Consejo de Amiga.
Lamento ser repetitiva, pero qué queréis que os diga. Si la sociedad occidental está basada sobre esto, apaga y vámonos.
Y luego hablan de la decadencia del Imperio Romano. En una oficina me gustaría ver a mí a los Antoninos (o a Jerry Hall —¡esa publicidad de H&M, por Dios!—, al fin y al cabo son contemporáneos).
[En un aparte reflejaré dos escenas que he presenciado hoy y que me han dejado estucada para el resto de la semana. No me resisto a dejarlas en el tintero.
Escena nº 1: Mi amiga y confidente, la Sirenísima N., y yo contemplamos en la Gran Vía, ese Carnaval de Horrores, a una adolescente convertida en Mujer Licántropa, arrancándole la yugular a la dependienta de una marca de ropa muy, muy barata con la uña del dedo meñique. "Y la muy puta viene a ponerme más nerviosa, después de preguntarme si estaba robando", le escupe a los policías que se han personado en el Lugar de los Hechos (de los Apostóles, seguramente, porque ella tenía un aire muy María Magdalena).
—Esos son los perniciosos efectos del polyester y los calentadores —reflexiono en voz alta.
La Sirenísima y yo recogemos nuestras quijadas y seguimos caminando.
Escena nº 2: Dos damas de mediana edad —si consideramos que la edad media es de 120 años—, pashmina en ristre y pelo a lo bombe glacée, comentan en la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión sus últimas experiencias en Viajes Astrales. Sí, en Viajes Astrales.
—...De manera que te ves perfectamente desde arriba. Uy, mira, Eduardo Zamacois.
—¿Y cómo te encontraste?
—Viejiiiiiísima.
O sea: la realidad, otra vez, superando al porno.]
Mañana más.

P.D.T. primer dia de trabajo o mañana 1 de MAYo dia Internacional de los trabajadorees sss.. trabajarr .. ? Festejennnnnn nnnnnnnnn!!