Reflexión
En algunos idiomas, la caridad y el amor se designan con la misma palabra. Me quedo estupefacta. Dos conceptos distintos, y a mi juicio excluyentes, unidos por el lenguaje como dos hermanos siameses. El amor es, o debería ser, lo contrario de la caridad. El amor es, básicamente, egoísmo. O bien, para aquellos que no quieran enfrentarse con la realidad, esa hija de perra, una sublimación del egoísmo.
Crónica: Larios y lirios
Después de salir huyendo de la fiesta Larios, como un lirio de pascua, doy con la clave para Triunfar En Sociedad: depilarse las cejas y enarcar una, la derecha, hasta convertirla en la ojiva de una mazmorra medieval. Una vez superada la fase flamígera, hay que centrarse en el pelo: qué pena más grande... Si esto no es decadencia -la humanidad está necesitada de guía, bien lo sabe Dios, especialmente en materia capilar-, que venga Nuestra Señora de Todas las Depravaciones y lo vea. Esos pelos...
Y claro, no hay fiesta sin mis dos palabras favoritas del idioma español: barra y libre. Pero, claro, si para conseguir una copa tienes prácticamente que saltar sobre una trinchera de hielo y amenazar al camarero con una castración fulminante, la diversión palidece considerablemente hasta diluirse en el horizonte, ese horizonte de cabezas engominadas (y vacías) y perfiles retocados por el mismo cirujano plástico.
Y luego, claro, está el Capítulo Invitados (entre los que Yo me encontraba; aún sufro de convulsiones y espasmos). ¿De dónde los habían sacado? ¿De un cotolengo? Esas modelos famélicas parecen criaturas exhaustas, frágiles como porcelanas chinas, pero que nadie se deje engañar por las apariencias: saben cómo defenderse, vaya si lo saben. Haz la prueba: coloca ante ellas una bandeja de crudités y verás cómo serían capaces de saltar sobre el cadáver de su propia madre, a la que previamente habrían matado a taconazo limpio, para hacerse con un lánguido trozo de zanahoria, un trozo, por otro lado, con evidentes connotaciones fálicas.
Para resarcirme, A. & A., dos seres angélicos y caballerosos que velan por mi virtud siempre que sucumbo al Síndrome MIM (pérdida fortuita, y en mi caso recurrente, de Memoria, Inhibiciones y Móviles), me llevaron en volandas a la fiesta que David Delfín daba en un cool-antro, al que también podríamos llamar Cul-de-Sac. En fin, allí pude corroborar la veracidad de mi teoría sobre Cómo Triunfar en Sociedad: cejas depiladas y golas isabelinas por doquier. Y mucha, mucha melena necesitada de guía espiritual (y DDT, probablemente).
Al final... En fin, lo de siempre. Un poquito de degradación nunca viene mal.
Y la cita:
"La humanidad (...) tiende al histrionismo, preocupándose en ensayar con todo detalle cada arrebato de pasión, de manera que la mitad de nuestra vida no es más que una difusa y tormentosa ficción".
Glenway Wescott, El halcón peregrino
Amén, hermano.
Mañana más.

Amen querida amiga, pero que quieres en una sociedad, bueno vamos a intentar se justas, que se rige por unos canones de belleza, ose de aperiencia si ahora hasta para ser la Sra. de la limpieza tienes que tener medidas de modelo, jajajaja UN BUEN DIA