Bueno, pues el lunes VAS (Volví A Salir), pero fue algo bastante más relajado -jajaja-, porque No tengo voluntad, ni resolución, ni palabra. Lo único que tengo son: 1) una gran raja de sandía en el lugar donde hasta hace escasamente 48 horas tenía una boca (hoy, lo que queda es una ruina muy, muy pulida), 2) sudor; mucho, a raudales (por algún lado he de eliminar toxinas, I guess).
En fin, el caso es que ayer mi ex marido me regañó -con razón, as usual- porque, según él, no tengo un planteamiento vital (o al menos, No desde luego el PV correcto si aspiro a llegar a los 40 cual lozana andaluza -Violeta Cela, ¿qué habrá sido de ella?- y no como una momia necrosada -dos imágenes me vienen a la cabeza: Marisa Paredes en Tacones lejanos, bajo una luz cenital que no le desearía ni a Lina Morgan, y ese Primer Plano de Geraldine Chaplin en EPS: ¡escalofriante!).
-¿Cómo que No tengo un planteamiento vital? -repliqué, herida en mi amor propio (mi Amor Propio es tan fácil de destruir como un icono bizantino)-. El naufragio, ¿te parece poco?
Aunque no lo admitiría ni ante un camping-gas (o disco de salsa en su defecto), supongo que está en lo cierto. No tengo PV, ni correcto ni incorrecto. A la deriva... y poco más.
El caso es que tras pedirle dinero prestado (una vez más), cenamos con una pareja encantadora y un tanto parisina, M. y S., además de con el Gran Chambelán JA, con el Infante F. y con G., room-mate provisional del Mozart de los ex maridos, que se plantea la posibilidad de regresar a Alemania porque, al parecer, "España no es mi país". Un guirigay. O, en versión McNamara, "mucho guiri y mucho gay". Por un momento, dado el plurilingüismo y la combinación cromática de la mesa, parecíamos ese cuadro de El Greco en que los apóstoles reciben el don de lenguas directamente del cielo (más manierista, imposible). No hay mejor profesor de idiomas que Dios. Vamos, ríete tú del profesor Higgingns.
Bueno, pues después de la cena, como Pablo de Tarso camino de Damasco, tuve una epifanía, solo que no me caí de ningún caballo porque Yo soy más del Mundo Taxi. ¿Y cuál fue esa revelación?, os preguntaréis. Pues está claro: necesito un receso (si no quiero que haya un deceso). Porque es lo que Yo digo: no puedo seguir a este ritmo.
Hoy, por ejemplo, levantarme ha supuesto un esfuerzo ímprobo. Abrir los ojos, obligarme a replegar los párpados como una cortina veneciana (que conste: aborrezco ese tipo de cortinas que justifica, por su mera existencia, otra nueva revolución francesa con guillotinas eléctricas y mucho derramamiento de sangre), salir de la cama... Qué tremendo todo, qué angst, qué mal cuerpo. Vamos, una bofetada de la naturaleza en pleno rostro. ¿Podrá ayudarme la medicina ayurvédica? Lo dudo mucho.
Por otro lado, Dios protege a sus ovejas descarriadas. Podrían haberme matado, desvalijado (otra vez), violado -pero un perfecto caballero NUNCA abusa de una dama dormida, levemente borracha por añadidura-, desfigurado con ácido (un simple esputo hubiese sido suficiente)... Pero no. Aquí estoy, zafé. Segura. A salvo. Pero muerrrrrrta.
Qué mala es la vejez, coño.

NO JUEGUES CON LA SUERTE BESOS